Colmado de maravillas arquitectónicas,
el Noroeste de Córdoba, Argentina, es el fiel reflejo
de cómo la mano humana puede reformar positivamente la
naturaleza y regalarnos obras imponentes.
Las construcciones religiosas son parte de la herencia que los
habitantes han ido recibiendo de sus antepasados, y aún
se conservan intactas. Entre ellas se encuentran un puñado
de capillas distribuidas a lo largo de diferentes
localidades: San Marcos Sierra, donde cada año se celebra
la Fiesta de la Miel, La Higuera, Salsacate, Las Palmas y Pocho.
Importantísima mención merece la Estancia
Jesuítica de La Candelaria, legado de la Orden
Jesuítica. Obra a la que se suman las pictografías
de la época prehispánica y el legado de la actividad
minera, responsable del nombre Minas, departamento
de San Carlos Minas.
Entre estas magnánimas obras arquitectónicas,
patrimonio del Noroeste de Córdoba, es indispensable
colocar el Dique de Cruz del Eje, ubicado en
la ciudad del mismo nombre que es la sede de la Fiesta Nacional
del Olivo, y el de Pichanas, en los cuales es posible practicar
pesca deportiva y actividades acuáticas.
Pero no todo en el circuito noroeste es obra del hombre, una mano
superior ha diseñado de manera impecable espectaculares
paisajes, con variadas especies de flora y fauna,
que los turistas disfrutan incansablemente.