Tiempo atrás, estas tierras eran conocidas con el nombre de
Merced de Gualumba, hasta que fueron conferidas a Doña Lucía
González Jaimes, hija del conquistador Bartolomé Jaimes.
El 2 de agosto de 1618, la dueña y su
marido Juan Maldonado, venden estas tierras a Cristóbal
Fúnes, para intercambiarlas en 1620 con Miguel
González Jaimes.
En 1638, la propiedad es vendida a Manuel Rivera, y
así continuó pasando de mano en mano a
través de la historia, hasta que Antonio de Ceballos
adquirió el predio. En ese entonces, se funda
la estancia que se pone bajo el amparo de San Antonio,
por orden de su dueño.
De esta manera, Capilla del Monte, Córdoba, adquiere
la forma que hoy conocemos, rodeada de una flora extraordinaria y
de un típico aire serrano.